miércoles, 4 de julio de 2007

... Capichos del destino ...

Esta entrada ha pasado por todos mis blog, por mi space, por mi fotolog ... así q no podía faltar en este.

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Dicen que todo ocurre por una razón, que la suerte está echada y que el destino ya ha decidido que hacer con nosotros. También dicen que tenemos que equivocarnos muchas veces para aprender de los errores y para que cuando al fin le encontremos sentido a nuestra vida sepamos valorarlo.

Pero, ¿cuántas decisiones hemos de tomar antes de alcanzar nuestro destino?
Cada minuto que pasa tenemos que decidir sobre algo, que ropa ponernos, que música escuchar, que leer… elecciones superficiales que al fin y al cabo no suponen un gran cambio. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando las decisiones implican algo más que una mera elección sin importancia? ¿Qué ocurre cuando esa decisión puede cambiarte la vida, cuando tienes que elegir hacia donde ir y no tienes ni idea de cual es tu tren?

No se si me entendéis. ¿Nunca habéis pensado en todo lo q conlleva tomar una decisión, en a cuanta gente afecta? Porque cuando decides, no sólo estás cambiando tu futuro, sino el de un montón de gente. ¿Y si te equivocas?, alguien dijo una vez que “los únicos errores que cometemos en la vida son las cosas q no hacemos”, pero, ¿y si no tiene razón?, ¿qué pasa si el verdadero error es lo que haces, si tu decisión no fue acertada?, ¿podemos entonces dar marcha atrás?

Yo creo que hay decisiones con las que tenemos que cargar toda la vida, prácticamente todas, decisiones que por más que nos esforcemos no podemos cambiar. Porque, ¿puedes borrar 3, 4, 5 años de tu vida si te has confundido de carrera? Y si el chico con el que estás resulta que no es el adecuado, ¿puedes entonces volver al pasado para reescribir tu futuro? Rotundamente NO, eso sólo pasa en las películas, cuando después de vivir una serie de sucesos fatídicos, resulta que todo ha sido una pesadilla. Si todo fuera tan fácil como en la ficción…

¿A que juega el destino con nosotros? para el somos marionetas representando una función, nos mangonea a su antojo para que aprendamos cosas de los errores, para que encontremos nuestro camino a base de perder el tiempo, de palos, de decepciones, de derrotas…a base de sufrir, de equivocarnos. Nos hace elegir cada día para que, de una forma u otra, con decisiones simples o trascendentales, eligiendo bien la ropa, la hora a la que salimos, a donde vamos, en que trabajaremos....acertando o confundiéndonos, sepamos, llegado el momento, que el tren hacia la felicidad está delante de nuestras narices.

Pero siempre nos quedará una duda, ¿qué pasaría si hubieras salido antes de casa o si no te hubieras dormido aquella mañana? ¿Qué pasaría si no hubieras salido con ese chico? ¿Y si hubieras elegido otro modelito para aquel fin de año? Nunca lo sabremos, pero sinceramente, yo creo o me consuela creer, que las decisiones que tomamos, sean cuales sean, son sólo distintos caminos para llegar a un mismo destino.

Liliana Fernández Arias. 12 Enero 2006.


Besiños.